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Opiniones

Como paciente, respuesta muy favorable al dolor nociceptivo y neuropático. Como compañera trabajadora en el mundo asistencial sanitario…trato genial al paciente, sinceramente, equipo muy admirable!

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Estamos a lunes día 5 de febrero de 2018. Han pasado muchas sesiones entremedias. Hoy después de tantas, estoy preparado para volver a casa y continuar haciendo vida normal. Me llamo Sergi y todo empezó con 22 años cuando un doctor me dijo que tenía un tumor a la cabeza.

Después de tanto tiempo, de pruebas y hospitales, tan sólo quiero dar un gran agradecimiento al magnífico equipo tan amable y profesional de la cámara hiperbárica del hospital Moissès Broggi. Gracias por aceptar mi caso de los millares que deben de tener y por la amabilidad que mis padres y yo recordaremos por siempre jamás.
Muchos áminos a los futuros pacientes que estén leyendo esto: Si que se puede!

“Entré sin memoria pero nunca os olvidaré”

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Se trata de una cámara de gran tamaño que define un volumen interno muy notable, apto para más de 10 personas sentadas. El casco para el suministro de oxígeno al paciente es lo suficientemente grande para no obstaculizar el movimiento normal de la cabeza.

Todo ello logra que, durante la sesión, no se tenga sensación de agobio o claustrofobia. El enfermo puede sentarse cómodamente y relajarse para concentrarse, como buen paciente, en el problema que le aqueja y tratará de resolver.

En mi caso personal me resulta absolutamente necesario el poderme concentrar y aislarme del entorno para dirigir toda mi atención hacia el órgano que esté afectado de algún mal funcional y tratar de activarlo corrigiendo así la deficiencia. Es evidente, pues, que las características descritas de esa cámara son idóneas para conseguir el resultado buscado.

El problema que me afectaba era el de necrosis femoral, iniciada en cabeza de fémur. El riego sanguíneo en esa zona del tejido óseo era muy escaso o nulo. El pronóstico era el de implantación de una prótesis.
Siguiendo el criterio del facultativo de la cámara, establecimos un tratamiento de 40 sesiones. Una vez finalizado, el consejo fue ir dejando, progresivamente, el uso de las muletas hasta que la funcionalidad de la articulación se recuperase.

Al cabo de unos tres meses, la resonancia magnética nos mostró un fémur recuperado y perfectamente funcional hasta la fecha.

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