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Información para pacientes

La siguiente información puede ser de utilidad para entender en qué situaciones puede ser eficaz aplicar la Oxigenoterapia hiperbárica (OHB) como tratamiento principal, o complementario de determinadas enfermedades o trastornos médicos. Cuando se respira oxígeno puro en el interior de una cámara hiperbárica a una presión superior a la atmosférica, aumenta más de 20 veces la cantidad de de oxígeno disponible. De forma especial aumenta la cantidad de oxígeno disuelto en la sangre pero no transportado por los glóbulos rojos. Esta gran hiperoxia puede ser eficaz en diversas fases del tratamiento de muchas enfermedades.

Para entender adecuadamente en qué situaciones la Oxigenoterapia hiperbárica puede ser útil para tratamiento de una enfermedad, es necesario combinar adecuadamente tres palabras: DEBE, CONVIENE, o PUEDE.

Hay situaciones en que es preciso aplicar Oxigenoterapia hiperbárica en algunas enfermedades que no disponen de otra forma de tratamiento. O bien en otras que disponen de tratamientos clásicos pero de eficacia no definitiva. En algunas de ellas, la OHB es el más eficaz o el más recomendable por diversas razones. Algunas de estas situaciones son las siguientes:

  1. Accidentes relacionados con el buceo con escafandra deportivos o profesionales.
  2. Embolia de aire (entrada de aire en la circulación de la sangre) como complicación de procedimientos de hemodiálisis (riñón artificial) u operaciones de cirugía cardiaca o vascular.
  3. Intoxicaciones por haber respirado gases contaminados, por inhalación de humo, gases de escape de los motores de explosión, ingestión accidental o intencionada de cianuro, o por aspiración de gas ciudad o de cianhídrico.
  4. Infecciones muy graves de los tejidos, de los brazos o de las piernas, que provocan gangrena de las extremidades.
  5. Pérdida súbita de la visión de un ojo por embolia de la circulación de la retina. Como el tratamiento consiste en aumentar la resistencia de la retina a la falta de oxígeno, la OHB puede ser eficaz en estos trastornos incluso cuando se aplica al cabo de varios días después de la pérdida de la visión. No obstante, y como es lógico, la mayor probabilidad de efectos satisfactorio aumenta cuanto antes se aplica el tratamiento.
  6. Complicaciones de la Radioterapia en personas que han recibido este tratamiento por enfermedades Neoplásicas (Cáncer). La Oxigenoterapia hiperbárica es especialmente eficaz en las pérdidas de sangre por la orina después del tratamiento radioterápico. También es eficaz para mejorar o curar la inflamación del útero, vagina, o ano-recto después de haber recibido radioterapia para tratamiento de tumores abdominales. También es frecuente la afectación de la lengua, la mandíbula, o las glándulas salivales, después del tratamiento con radioterapia de tumores de cabeza o cuello. El oxígeno hiperbárico no interfiere en la evolución general de la enfermedad cancerosa pero mejora de forma significativa las complicaciones que ocurren algunas veces en estos órganos a causa de la radioterapia, que si bien puede curar la enfermedad neoplásica, afecta también a los tejidos sanos circundantes. Está claramente demostrado que la aplicación de presiones elevadas de oxígeno no facilita el crecimiento de la tumoración.
  7. Pérdida súbita de la audición. El 70% de los enfermos que han perdido la audición de forma súbita, mejoran con Oxigenoterapia hiperbárica. La evolución es mejor en aquellos que no han recibido cortisona ni derivados esteroideos; procure evitarlos. Si bien el resultado es satisfactorio en la mayoría de los enfermos, para obtener la curación y recuperación total de la audición es necesario aplicar el tratamiento lo antes posible, hasta un máximo de cinco días después de la pérdida de la audición.
  8. Prevención de fallo o complicaciones quirúrgicas cuando es necesario realizar una operación en una persona que ha recibido previamente radioterapia como forma de tratamiento de un tumor. Es especialmente eficaz en la prevención de enfermedades de la mandíbula cuando es necesario extraer una pieza dentaria a una persona que ha recibido radioterapia de la cabeza o del cuello.
  1. Heridas o llagas de larga evolución que no cicatrizan. Ocurre con frecuencia en personas diabéticas o portadoras de enfermedades importantes de la circulación.
  2. Pie diabético. Complicación frecuente a largo plazo de la diabetes en que se combina con alteración de la circulación, de la sensibilidad neurológica, y de la cicatrización de las heridas. El tratamiento del pie diabético requiere una aproximación multidisciplinar junto a endocrinólogos, podólogos, especialistas en circulación, y cirujanos vasculares. La Oxigenoterapia hiperbárica ayuda a mejorar el rendimiento de los tratamientos convencionales y hace posible la cicatrización de heridas de muy mala evolución. Hay estudios científicos muy bien diseñados que demuestran que la aplicación de oxígeno hiperbárico evita amputaciones en enfermos diabéticos con trastornos de la circulación de las piernas
  3. Heridas infectadas de muy larga evolución que que no se curan a pesar de muchas semanas o meses de tratamiento con antibióticos y sustancias cicatrizantes.
  4. Infecciones crónicas de los huesos que persisten durante meses o años después del diagnóstico a pesar de haber probado tratamientos de todo tipo.
  5. Necrosis (infarto) de la cabeza o del cuerpo del fémur o del húmero como consecuencia de enfermedades vasculares o de otros trastornos que a veces no están claramente definidos. La OHB contribuye de forma muy satisfactoria en la recuperación de estos trastornos que pueden ser muy incapacitantes. La osteonecrosis del fémur es la causa más importante por la que se requiere reemplazo articular (prótesis) de cadera.
  6. Quemaduras profundas que no cicatrizan de la forma deseada a pesar de los tratamientos convencionales
  1. Aceleración de la recuperación final después de operaciones quirúrgicas de alta complejidad.
  2. Complicaciones cerebrales después de accidentes que han producido interrupción de la circulación en personas previamente sanas. La OHB no está indicada en el tratamiento de los accidentes vasculares cerebrales (ictus, embolias, trombosis cerebrales) propias de las personas mayores o como resultado y consecuencia de enfermedades cerebrovasculares como por ejemplo la arteriosclerosis. Tampoco está indicado para trastornos neurológicos de muy larga evolución, por ejemplo la parálisis cerebral o las lesiones congénitas o connatales de muchos años de evolución.
  3. Complicaciones a corto o medio plazo de algunas enfermedades de la circulación de la sangre que provocan lesiones en los tejidos cuando se restablece la circulación. La palabra médica que se aplica a estos trastornos es Síndrome de isquemia-reperfusión.
  4. La OHB es muy eficaz, junto a los tratamientos médicos y quirúrgicos convencionales, para manejar la evolución de las necrosis infantiles de los huesos de las piernas, especialmente entre ellas en la llamada Enfermedad de Perthes.
  5. MEDICINA DEL DEPORTE. La oxigenación hiperbárica, en esta ocasión aplicada en personas sanas que practican deportes extenuantes, es muy eficaz para prevenir lesiones agudas, acelerar la recuperación en caso de que éstas se produzcan, acortar el período de recuperación después de grandes esfuerzos, y en algunas ocasiones incluso para aumentar el rendimiento en deportes de alta demanda como, la maratón, las carreras de larga distancia u otros deportes en situaciones extremas

La Oxigenoterapia hiperbárica no debe ser aplicada en el tratamiento del autismo, la parálisis cerebral, los accidentes vasculares crónicos como las enfermedades degenerativas neurológicas de muy larga evolución (meses o años) en personas con enfermedades previas. Lamentablemente pueden haber llegado a su conocimiento noticias deformadas por intereses comerciales que recomiendan la aplicación de oxígeno hiperbárico para el tratamiento de estas alteraciones. La realidad es que existe evidencia científica de que la OHB no es eficaz en ninguno de estos trastornos mencionados.