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Contraindicaciones y efectos secundarios

Como siempre y como en todo en Medicina, es preciso valorar las ventajas y contraponerlAs a los inconvenientes. No podemos someter un enfermo a un riesgo determinado bajo la pretensión de evitar otro riesgo de igual o menor envergadura.
Partiendo de estas premisas, no existen contraindicaciones absolutas para la aplicación de Oxigenoterapia hiperbárica, siempre y cuando la indicación que la justifique sea sólida y consistente. No obstante, habremos de adoptar algunas precauciones en determinadas situaciones que enumeramos a continuación.

  1. Historia de neumotórax espontáneo. No es una contraindicación pero obliga a adoptar precauciones y cautela durante los procedimientos de despresurización cuando en caso de existir volumen de aire retenido podría experimentar una dilatación.
  2. Neumotórax presente traumático o de cualquier origen. Obliga a modificar la técnica de compresión y sobre todo de despresurización. En algunos casos es preciso implantar un sistema de drenaje aéreo. Por supuesto éstas medidas sólo serán aconsejables en caso de indicaciones vitales o de importancia primordial.
  3. Enfermedades pulmonares bullosas o quísticas. Por las mismas razones anteriores será preciso modificar la técnica de compresión y descompresión y restringir la aplicación de OHB en estos enfermos a indicaciones muy importantes o de verdadera urgencia.
  4. Enfermos sometidos a descoagulación total o profiláctica de profilaxis antitrombótica. Será preciso extremar las precauciones durante la fase de compresión puesto que en caso de producirse un barotrauma otorrinolaringológico, aunque mínimo, podría producirse una hemorragia de mayor envergadura. Adoptando estas precauciones, no se incurre en ningún riesgo sobreañadido.
  5. Procedimientos invasivos con globos de neumotaponamiento (drenajes, traqueostomía). Los cambios de presión afectarán al volumen del globo y durante la fase de compresión disminuirá la estanqueidad del dispositivo que lo precisa. La alternativa más sencilla para resolver este problema es hinchar los balones de neumotaponamiento con suero u otros líquidos no irritantes.
  6. Venoclisis y dispositivos de perfusión. El personal sanitario deberá adoptar las precauciones conocidas y previamente definidas para estos dispositivos a fin de no modificar, o corregir adecuadamente, su funcionamiento.
  7. Enfermos intubados y/o sometidos a ventilación mecánica. Además de las precauciones en los globos de neumotaponamiento, es preciso utilizar aparatos de ventilación mecánica adaptados al ambiente hiperbárico que, en la actualidad, requieren el marcaje “HYPERBARIC APPROVED”. En el caso eventual de utilizar por ignorancia o por error aparatos de ventilación mecánica no adaptados, se producirían indefectiblemente modificaciones de Volumen minuto y/o de Frecuencia respiratoria.
  8. Enfermos portadores de marcapasos. Será necesario consultar las especificaciones del fabricante del dispositivo en relación al margen de tolerancia a los aumentos de presión ambiental. PRECAUCIÓN: con frecuencia las especificaciones que aportan los vendedores de algunos dispositivos o sus delegados, contienen errores tecnológicos importantes en relación a los cambios de presión.
  9. Claustrofobia. Es comprensible la dificultad de personas sensibles para permanecer durante un tiempo encerrado dentro de un compartimento cerrado. Este riesgo o imposibilidad es máximo en las pequeñas cámaras monoplaza para una sola persona. En las cámaras multiplaza de mayor tamaño, el personal sanitario que acompaña a los enfermos les ayuda a resolver el problema que se soluciona satisfactoriamente en la mayoría de los casos. En los casos más rebeldes, siempre existe la posibilidad de pasar el enfermo claustrofóbico a la antecámara (exclusa de entrada/salida de emergencia) y salir de la cámara sin interrumpir la sesión de tratamiento de los demás enfermos.

Forma parte del entrenamiento del personal sanitario médico y/o de enfermería conocer y dominar con destreza las técnicas necesarias e imprescindibles para hacer frente a todos estos problemas de una forma eficaz, segura, e inocua para los pacientes. Éste es uno de los factores diferenciales de CRIS-UTH.

Ningún medicamento ni modalidad terapéutica está exenta de efectos indeseables ya sean secundarios o tóxicos. Sería una falacia ocultar los efectos secundarios de la Oxigenoterapia hiperbárica que son pocos pero bien definidos y perfectamente controlables.

  1. Barotraumatismos otorrinolaringológicos. Los enfermos sometidos a Oxigenoterapia hiperbárica deben aprender a practicar la maniobra de Valzalva para adaptar sus oídos a la presión de una forma inocua y bien tolerada. En caso negativo, se podría producir un barotrauma de oído medio con una alteración timpánica que podría alcanzar la perforación. Existe también el riesgo de Barotrauma sinusal, menos frecuente, pero que no se evita con la maniobra de Valzalva, y en caso de que se produzca la única alternativa será interrumpir el tratamiento. El riesgo de barotrauma es inversamente proporcional al tamaño de la cámara hiperbárica. Cuanto mayor es la cámara, menor es la dificultat. En las pequeñas cámaras hiperbáricas de un solo compartimiento, el riesgto de barotrauma del tímpano o de los senos es máximo. En las cámaras multiplaza para varias personas, el personal sanitario del interior de la cámara ayuda a los pacientes a evitar este problema.
  2. Miopía hiperbárica. En tratamientos de media o larga duración puede aparecer una alteración visual equivalente a un trastorno de refracción que se manifiesta en forma de miopía. Se debe a un efecto combinado de la deformación del globo ocular y un cambio de la permeabilidad del cristalino. Este efecto es reversible y se recupera de forma espontánea sin secuelas entre 30 y 60 días después de finalizar el tratamiento hiperbárico. Los enfermos ancianos, con gran frecuencia afectos de hipermetropía, pueden interpretar este efecto secundario como una mejora sobre su función visual al contrarrestarse la alteración refractiva propia de su condición hipermetrópica. Lamentablemente, dicha mejoría será también transitoria.
  3. Cataratas. La oxigenoterapia hiperbárica no induce formación de cataratas en ojos previamente sanos. No obstante, si existe una catarata previa incipiente, se puede producir una aceleración de la evolución de dicho proceso. Será preciso como siempre valorar las ventajas frente a los inconvenientes en función de la prioridad de la indicación de la OHB.
  4. Toxicidad neurológica aguda. En aplicaciones de OHB que requieran presiones ambientales elevadas (3 ATA) se puede producir un síndrome de irritación cortical que se manifiesta en forma de brote convulsivo tónico-clónico superponible exactamente a una crisis epiléptica. Su evolución es también la misma. No produce ningún efecto a medio ni a largo plazo y la recuperación es espontánea al cabo de unos minutos. La administración de corticoides e inmunosupresores es un factor de riesgo que aumenta la prevalencia de este fenómeno que se observa aproximadamente una vez cada 2000-5000 tratamientos hiperbáricos.
  5. Toxicidad pulmonar crónica. Desde un punto de vista teórico, la aplicación continua y repetitiva en tratamientos hiperbáricos (más de 200 sesiones seguidas de OHB) podría ser causa de una alveolitis extrínseca. Se manifesta por una reducción inicial de la Capacidad vital, que aumentaría los días siguientes si no se interrumpiera el tratamiento. En la experiencia de CRIS-UTH, actualmente superior a los 400.000 horas/enfermo de tratamiento, no hemos observado ni un solo caso de toxicidad pulmonar crónica.
  6. Accidentes mecánicos. Explosión o deflagración. Todo recipiente hermético sometido a presión interior experimenta indefectiblemente el riesgo de estallido o explosión. Este riesgo no tiene excepciones, y afecta a todo tipo de recipientes de presión; por ejemplo a las bombonas de butano o de gases medicinales, así como a los recipientes de aire comprimido que utilizan los buceadores. Obviamente, las cámaras hiperbáricas no son una excepción. Si se han presurizado con gases combustibles o comburentes, como el oxígeno, existe además el riesgo de deflagración o llamarada. Es una posibilidad remota pero existente por lo cual no debe ser subvalorada. Son lamentablemente famosas y muy bien conocidas las explosiones producidas por dispositivos de Gas natural doméstico que han destruido edificios enteros. Estos accidentes puede ser de tres tipos.
  • Despresurización súbita de la cámara, sin estallidos ni incendio, pero que provoca un efecto explosivo que afecta a los objetos y las personas que estaban dentro de la cámara con resultados que pueden variar desde barotraumatismos leves hasta despresurización explosiva y fatal.
  • Estallido o explosión del recipiente, lo cual provoca daños de gran envergadura en el entorno de la cámara y generalmente evolución fatal de sus ocupantes. En la historia hiperbárica mundial se han producido unas dos docenas de estallidos o explosiones de cámaras hiperbáricas monoplaza de pequeño volumen. No se tiene constancia de estallido o explosión de ninguna cámara hiperbárica Multiplaza certificada.
  • Deflagración o incendio incontrolado en el interior de la cámara hiperbárica con resultados fatales. A lo largo del siglo XX, se han producido cuatro casos de deflagración o llamarada incontrolada, en el interior de cámaras multiplaza de gran volumen. En todos estos casos se detectaron violaciones flagrantes de las medidas de seguridad.

CRIS-UTH considera su deber y obligación moral informar de la posibilidad de estos accidentes aunque sean remotos y reducidos al valor simplemente anecdótico. Cumplimos con nuestra responsabilidad y deber profesional informando de estos hechos que son absolutamente evitables si se adoptan las medidas de seguridad necesarias y establecidas por las instituciones internacionales de control de calidad en medio hiperbárico. Ésta es una razón de más para que pacientes y profesionales sanitarios seleccionen con mucho criterio y atención a qué centros hiperbáricos pueden dirigirse o remitir sus pacientes, rechazando todos aquellos que no cumplan estricta y escrupulosamente las medidas de seguridad establecidas. Es importante destacar que la siniestralidad hiperbárica en cámaras hiperbáricas Multiplaza en España es nula pues nunca se ha producido un accidente explosivo o deflagratorio (incendio). En cambio en los últimos años han tenido lugar tres episodios de despresurización de una cámara monoplaza individual de diferentes marcas a causa de un fallo en el sistema de cierre y apertura del portón de acceso.

    1. EFECTOS SECUNDARIOS POSITIVOS O FAVORABLES. De una forma general y casi universal, los enfermos sometidos a tratamientos de media o larga duración con oxigenoterapia hiperbárica experimentan un aumento y una importante mejora de su capacidad integrativa, mejoría funcional, aumento del perímetro de marcha, mejora de la disfunción eréctil, mayor capacidad cognoscitiva en los ancianos, y en general mejoría importante del estado general que es especialmente manifiesta en los enfermos neoplásicos o con enfermedades que producen alteraciones importantes del estado general. Recordemos que la OHB es un potente estimulante de la síntesis de óxido nítrico.

Aunque pueda parecer una afirmación sorprendente, en líneas generales la aparición de efectos tóxicos directos por la oxigenoterapia hiperbárica es sensiblemente inferior a la toxicidad aguda y crónica de la oxigenoterapia normobárica a presión atmosférica mantenida de forma continuada durante procesos prolongados. La explicación es que la hiperbaria desencadena una formación exuberante de antioxidantes fisiológicos que atenúa y neutraliza de forma rápida la formación de Especies reactivas de oxígeno, con lo cual el llamado Estrés oxidativo no se produce o se manifiesta de forma precaria. En la aplicación de oxígeno a presión atmosférica este mecanismo de defensa es mucho menor e insuficiente en muchos casos.